lunes, 25 de junio de 2012

Los shurprimos

Eran las 16.50h. Decidí ir a casa de un colega que vivía cerca de mi casa pero al llegar allí me llevé la sorpresa de que no había nadie. Lo mejor sería buscar un ordenador y conectarme a alguna puta red social e intentar contactar con alguien de mi entorno que estuviera cerca. Los únicos ordenadores a los que tendría acceso gratuito estaban en el Campus así que me tuve que dar un paseo bastante hermoso de unos 20 minutos al paso que llevaba. La solanera que pegaba a esa hora no era normal. Un sol de justicia calentaba la ya de por sí maltrecha cabeza. Bebí agua en la fuente de la plaza de la Biblioteca del Sol y continué mi camino hacia el complejo universitario, el cual está a tomar por culo de mi actual posición. Recorrí la calle del Capitán Martínez García, hasta Circunvalación, momento en el cual unos 4 calorros se quedaron mirándome desde la lejanía. Concretamente, desde el otro extremo de la calle. No pasarían de los 20 años y no bajarían de los 15. Estaban colocados por orden de altura y me recordaron a los Hermanos Dalton. Iban peinados completamente igual: los lados y la parte de atrás rapada y todo lo demás hacia arriba como si los hubieran colgado cual jamón durante varios días. Todos vestía pantalones de chándal negros o azul oscuro, mis ojos estaban aun alto turbios. El más alto llevaba una camiseta de Camarón. El siguiente en nivel vestía una sudadera de Virus y los otros 2 sendas camisetas del Real Madrid.
 -¡Es él!-voceó el más alto -Joputa ven pacá que te via dar un navajazo que se te van a caer los cojones cabrón.
 -¿Seguro que es él? Lo recuerdo más alto-dijo el más enano.
 -Normal que te parezca más alto puto enano.
Acto seguido cruzaron Circunvalación con decisión. Entonces fue cuando me percaté de que o salía por piernas o acabaría con un importante corte en la puerta de un Telepizza. Ellos también echaron a correr cuando me vieron huir. Es algo un poco cobarde sí. Pero es un 4 para 1 con toda la desventaja de una resaca de importantes dimensiones.
 Mis pies iban avanzando cada vez más y más deprisa. Una zancada más larga que la anterior. Ahora me recuerda a una escena de Trainspotting pero en ese instante era más una persecución galgos vs liebre jodida. Cada vez que lanzaba una mirada a mi retaguardia los sentía más cerca.
 El semáforo para seguir huyendo y cruzar la Avenida de España estaba en rojo y era o esperarme al verde o ver el propio rojo en su cuchillo. Arriesgué y gané. Ellos también. El cruce que me llevaría al Campus pintaba verde.
Pensé en jugar un poco al escondite, así que entré en El Corte Inglés y subí las escaleras lo más rápido que pude hasta que encontré un ascensor que se cerraba. Me colé en plan Indiana Jones. 2 señoras mayores observaron mi entrada como si fuera un espectro. El ascensor bajaba al sótano así que podría mantener mi dirección tranquilamente si les daba esquinazo y eran tan imbéciles como para llegar hasta la última planta. Todo estaba despejado en el parking desde el cual subí hasta la universidad, entré en la biblioteca general y me senté ante una pantalla de aquellos Dell tan característicos de la UCLM. Introduje mi usuario y mi contraseña y mientras se cargaba la configuración me dediqué a dar un repaso a la sala por si conocía a alguien allí pero la suerte jugaba en mi contra una vez más.
 Abrí twitter, tuenti, facebook y el gmail. Nada. Ni una notificación, ni un comentario, ni una mención, ni un correo… Seguidamente me conecté a los chat de facebook y tuenti en los cuales estaba conectado un gran desgraciado colega mío de venturas, desventuras, ciegos y momentos de lucidez por los barrios albaceteños. Dijo que tenía que contármelo cara a cara porque era muy lioso por internet por lo que quedamos en el Post Mortem, un bar en la zona de Parque Sur, a las seis y media de la tarde, no sin antes advertirme que la lié un poco con un grupo de canis y que tuviera cuidado por la calle. Un aviso algo tardío realmente pero bueno era saber que había un motivo.
 Hice tiempo ya que era muy temprano y pudo ver fotos de conocidos en un concierto de Def Con Dos en Albacete.

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